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¿Qué funciona en la prevención selectiva del consumo de alcohol y cánnabis en jóvenes vulnerables?

El 8 de octubre de 2018, Noelia Vázquez y sus colaboradores publicaron en la Revista Española de Salud Pública el artículo ¿Qué funciona en la prevención selectiva del consumo de alcohol y cánnabis en jóvenes vulnerables?

Para dicho trabajo, realizaron una revisión mediante una búsqueda exhaustiva sobre prevención selectiva en jóvenes de 16 a 21 años , consultando múltiples bases de datos (MEDLINE, PubMed, Goo-gle académico, EDDRA, SAMHSA, PBE y las recomendaciones del Plan Nacional de Drogas). Se seleccionaron 14 programas de prevención, los cuales fueron sometidos a una evaluación de calidad mediante criterios de inclusión (página 3 del archivo PDF adjunto). De acuerdo a los criterios de inclusión, se identificaron 94 publicaciones (56 artículos y 38 fichas de programas), de los que seleccionaron 14 programas, y por la puntuación de calidad (entre 18 y 20 puntos, de un máximo de 21), encontraron cinco “recomendables”:

Las conclusiones de la investigación resaltan que existen pocos programas de prevención selectiva, la mayoría de los programas son mixtos, con intervenciones selectivas y universales. En general hay grandes debilidades en la calidad de las intervenciones, así como su evaluación (tanto de proceso como de resultados), y especialmente respecto a los efectos que generan.

El texto completo está disponible en: https://www.issup.net/node/4177

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Muy interesante el análsis. Me pregunto si estos programas tienen aplicabilidad en población con referentes culturales y sociales distintos como en Latino América. ¿Alguno de ellos está disponible para su adaptación?

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Hola Violeta. Tu pregunta es excelente. Para lograr buenos resultados, es indispensable considerar que cualquier programa que haya demostrado ser exitoso debe adaptarse al contexto y realidad donde se quiere aplicar. Eso se puede observar muy bien con la experiencia de “Familias Fuertes” en Colombia: Eficacia del programa preventivo "Familias Fuertes: amor y límites" en Colombia

En cuanto a los programas que revisaron y analizaron Noelia Vázquez y sus colaboradores, hay uno en particular que ya tiene algún tiempo aplicándose en países latinoamericanos (México y Guatemala por ejemplo). Se trata de la adaptación del Programa Keepin’it REAL, el cual obtuvo 19 puntos de calidad en la revisión de Noelia Vázquez.

En el año 2015 se publicó un artículo sobre los efectos a largo plazo de la aplicación de una adaptación de keepin’it REAL en escuelas secundarias de Guadalajara, México: nihms706271.pdf (413.5 KB)
En esta publicación, Flavio Marsiglia y su equipo de investigadores de la Arizona State University, junto con la Dra. Bertha Nuño del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), comentan sobre cómo el programa keepin’it REAL, originalmente diseñado para jóvenes hispanos en Estados Unidos, se adaptó a México y se implementó en Guadalajara. Los resultados muestran que los efectos que se obtuvieron en estudiantes de Guadalajara son similares a los observados cuando se aplicó el programa en la misma población en Estados Unidos. Se destaca que el género tiene un impacto diferenciado en la población en la que se aplicó en México, ya que hubo mayor efecto en los hombres. El texto completo también está disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4503325/pdf/nihms706271.pdf

El programa keepin’it REAL también se ha aplicado en Guatemala, bajo el nombre Mantente REAL (MR), después de su adaptación. Los resultados observados con 676 estudiantes muestran que después de la aplicación del programa, los jóvenes que participaron reportan menor consumo de tabaco y cannabis, menores expectativas positivas asociadas al consumo de drogas y mayores capacidades de uso de habilidades para rehusarse a consumir. El texto completo está disponible en: https://link.springer.com/article/10.1007/s11121-018-0956-8

Es bastante evidente que los grupos humanos susceptibles y que se encuentran ya en contacto con factores de riesgo para el consumo de alcohol y cánnabis representan un reto para los estados constituidos a nivel mundial, particularmente en los países de latinoamérica, se debe realizar un enfoque diferente con respecto a los objetivos que puedan plantear países en apariencia mas desarrollados, ya que nuestras naciones, substancias como el alcohol se encuentran institucionalizadas por la familia latina como parte del desarrollo del individuo desde la niñez, adolescencia y adultés, de la misma manera el cánnabis ha venido recibiendo en la actualidad publicidad ampliamente divulgada en todos los canales conocidos, escritos, televisión y digitales enfocando una imagen positiva de esta substancia, con alta relevancia en sus efectos supuestamente positivos en el individuo, y con una obvio uso de eufemismos en sus efectos claramente negativos; de la misma manera es bastante obvio que el alcohol y el cánnabis son substancias enlace que en muchos individuos susceptibles empujan al consumo de otras drogas de mayor efecto y complejidad que por ende resultan aun mas difíciles de abandonar; de tal manera mi enfoque personal en la prevención selectiva de estos grupos resulta en la mediación del estado junto con los medios de comunicación en conjunto con los grupos de salud estatales y privados para evitar el mal uso de la información y del desvío de la atención hacia eufemismos, es así enfocando los reales efectos que conlleva el consumo de estas substancias; cabe recalcar que la línea que divide la mediación con los medios de comunicación, y la censura es bastante delgada, de allí que resulte un tema de bastante complejidad para las autoridades nacionales de nuestros gobiernos.

El trabajo me resultó muy interesante ya que está dirigido a la población adolescente vulnerable, inmersa en contextos endebles donde los mensajes de prevención no llegan a tener un gran alcance. Resultan interesantes los objetivos que persiguen estos programas selectivos en cuanto a capacitar a los jóvenes en habilidades afrontamiento de conflictos, autoevaluación y fomento de capacidades de interacción social y grupal. Otro aspecto que rescato como importante es la importancia de estos programas que trabajan en la promoción de habilidades, actitudes y comportamientos para la vida con mejores resultados para reducir el uso de sustancias que aquellos que trabajan y abordan la afectividad y la autoestima. Los programas que trabajaron la comunicación, habilidades interpersonales, autorreflexión, trabajo grupal y el desarrollo de destrezas demostraron ser eficaces para reducir el consumo de drogas como el tabaco, alcohol y cannabis.

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Si bien no tengo ninguna experiencia en programas de intervención coincido que al ser temas complejos y con múltiples aristas debe ser tratado en forma conjunta entre los distintos actores sociales y con el debido apoyo del estado. Un estado que debe estar siempre presente y al servicio de la gente. Pienso también que hay muchos intereses en juego que pueden desviar los objetivos que cualquier intervención o programa se proponga.

Si bien es cierto el grupo etario con mayor vulnerabilidad ante el consumo de drogas (en especial del alcohol y cánnabis), son los adolescentes y jóvenes (entre 16 a 26 años), debido a diferentes factores de riesgos psicosociales a los cuales están expuestos, es por ello importante direccionar la atención a estos grupos. Desde mi perspectiva es de suma importancia partir desde los programas de prevención universal en la etapa escolar, para fomentar habilidades y clarificar valores, a su vez proveer factores protectores y erradicar desde etapas tempranas el consumo de drogas. Para los países en vía de desarrollo como el Ecuador es mas viable tomar en cuenta esta medida de intervención debido a que son menos intensas y menos costosas. Sin embargo, por la magnitud de riegos a los que están expuestos los jóvenes y adolescentes ante el consumo de drogas en el Ecuador, es importante que se adopte la prevención selectiva, la misma que se dirige a un subgrupo de jóvenes que tienen un riesgo de ser consumidores (identificados como grupos de riesgo) este tipo de intervención suele ser más intensiva y más costosa. Pero permitirá en los jóvenes y adolescentes el fortalecimiento de habilidades sociales, con el objetivo de gestionar las presiones sociales; afrontar los conflictos y las situaciones problemáticas; ser capaces de llevar a cabo una autoevaluación adecuada y de interactuar en diversos contextos personales y grupales.
Tomando como referencia el estudio de Noelia Vázquez y sus colaboradores, sobre la prevención selectiva en el consumo de alcohol y cannabis en jóvenes vulnerables, no me cabe duda el impacto positivo que tendría en Ecuador dicha intervención, sin obviar que habría que realizar los debidos estudios y las respectivas adaptaciones, tomando en cuenta el contexto y la realidad del país en mención.

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Me parece muy acertada su aportación, para que el programa tenga mayor impacto y mejores resultados, se debe realizar el respectivo análisis y validación del material, sobre todo debe de ir enfocado a cubrir las necesidades del contexto al cual se va aplicar.

Hola Marta. Tal como a ti, a mi el artículo me pareció muy interesante, especialmente por la posibilidad de aplicarlo en la realidad de nuestros países.

¿Crees que sería viable aplicar alguno de los programas en tu comunidad? ¿Quizá el “Mantente Real”?

Concuerdo mucho con los puntos de vista y los comentarios realizados por los compañeros, sin embargo la realidad nos enseña que sigue descendiendo la edad de inicio en el consumo de drogas y eso hace más alarmante la situación, de tal manera que ahora las estrategias tengan que iniciar desde el nivel preescolar, en el trabajo de campo en escuelas y con los padres de familia me he topado con cuestionamientos acerca de los estilos de vida saludable en donde las comunidades humildes sólo tienen acceso a huevo, frijol y tortilla y en nuestras capacitaciones les hablamos de una alimentación balanceada, se les habla de fomentar una convivencia y comunicación en el entorno familiar y resulta que ambos padres o a veces solo uno pero que trabajan de dos a tres turnos y hay la ausencia familiar, donde a su vez hay consumo de alcohol o medicamentos (antidepresivos y ansiolíticos) por parte de estos y los hijos solos, con predisposición al consumo, no hay una dirección, atención o cuidado y tristemente esta condición se normaliza por la misma comunidad.
Hoy por hoy en atención se aprecia más la actitud desobligada de los padres de ya no querer hacerse responsables de los pacientes argumentando que ya no pueden con ellos, que veamos que hacemos, que tienen que preocuparse ahora por los más chicos, etc, etc. En mi opinión creo que tendríamos que conocer todas y cada una de estas variables, diseñar políticas públicas que incluya la convivencia familiar en los entornos laborales, ya que se ha observado que empresas que promueven días de convivencia familiar mejora el desempeño del empleado en su entorno laboral y también sencibiliza a los hijos acerca del trabajo que realizan los padres, adecuar el balance nutritivo de acuerdo a lo que los padres pueden proveer en el entorno familiar, pienso que poco a poco estamos mejorando cada vez más nuestro desempeño en la prevención selectiva, cuando miramos y atendemos a los factores que la generan.

Saludos cordiales.

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Acuerdo, luego de la lectura del artículo, sobre la evaluación de actividades de prevención selectiva en prevención del consumo de cannabis y alcohol, creo que esto responde a que en la mayoría de las ocasiones las intervenciones no surgen de una planificación, sino más bien como respuesta inmediata de demandas concretas de instituciones educativas, organizaciones sociales, etc. Entiendo también que muchas de esta intervención poseen componentes vinculados a la prevención universal y al momento de su desarrollo son simplemente un encuentro aislado con la población objetivo, careciendo de actividades sostenidas en el tiempo, que es una de las recomendaciones para este tipo de intervenciones. Es por ello que me surge rápidamente la siguiente pregunta: ¿realmente el equipo de salud tiene formación adecuada para la planificación de intervenciones de prevención selectiva? Intentando responder la misma de forma empírica y desde mi experiencia, cero que no poseen la formación necesaria, siendo esta quizás una posible línea de trabajo desde los espacios de formación para con ellos.

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Concuerdo plenamente con lo enunciado, considero que el mejor tratamiento para el abuso de sustancias es la promoción para la salud y la prevención en los diferentes entornos, sociales, familiares y escolares. Según varios estudios en el Ecuador los índices de prevalencia del consumo de drogas, así como la percepción de los adolescentes ante esta realidad de fácil disponibilidad para substancias ilegales y además la información de los efectos y problemas que pueden ocasionar las drogas hace necesario la implementación de programas de Salud Pública referente al consumo de drogas, para realizar proyectos preventivos eficaces y de fácil acceso.

Las intervenciones que tienen más éxito son las que se realizan de forma continuada y en las que se implican todos los profesionales y el entorno. Es necesario analizar las situaciones y factores de riesgo de cada comunidad, y promocionar los factores de protección, estos últimos amortiguan o reducen la influencia de los factores de riesgo, todo ello para mejorar la calidad de vida del individuo y sus entornos.

Está claro que una de las principales falencias dentro de la prevención primaria, o en este caso, de la atención selectiva en el uso, abuso, consumo de drogas es el bajo nivel de investigaciones respecto de los programas planificados y ejecutados por los organismos públicos o las instituciones no gubernamentales; dejando así a la suerte y libre albedrio de estas entidades la aplicación de cualquier plan, por muy interesante o absurdo que este parezca. Olvidando la lógica de aplicar métodos científicos y comprobados en el área de la prevención del consumo de Drogas, logrando así una mayor eficacia en sus resultados.

Sin embargo, no se puede dejar de aplaudir el que se inicien ya con estudios sobre los diversos planes de acción ejecutados tanto en América como Europa, abriendo la posibilidad a encontrar mejores estudios, mejores indicadores o referencias de aplicación de planes de intervención o atención selectiva a fin de acogerlos en nuestro caso, dentro del sistema de salud ecuatoriano.

Por último, es interesante y oportuno enfocar la atención en que la revisión de los estudios científicos deja entrever la necesidad de que los planes de atención selectiva deban ser armados, ejecutados, monitorizados y reevaluados por expertos en el tema, y volviendo al caso ecuatoriano, plantear que la necesidad de capacitación sobre la problemática en drogas se torna en una parvedad de pronta exigencia hacia el estado.

Acuerdo con lo que plantean muchos de los compañeros del curso, en lo que refiere a la necesidad de construir el trabajo preventivo en base a la evidencia científica y la necesidad de analizar factores de riesgo de cada comunidad antes de implementar proyectos y programas. Si bien las experiencias centradas en el aprendizaje de habilidades son efectivas, creo que necesitan preparación y capacitación por parte del equipo que las llevara adelante. En lo personal he participado de algunas experiencias de este tipo en instituciones educativas en situación de vulnerabilidad de mi provincia, si bien habíamos realizado una adaptación de las guías de trabajo del programa Barbacana de la Universidad de Alicante, a nivel equipo llegamos a la conclusión de que necesitábamos mayor entrenamiento antes de implementar las guías con los jóvenes, osea un momento de prueba previo para poder ajustar posibles errores, y por otro lado, entendimos que es de vital importancia sostenes las actividades en el tiempo.

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Concuerdo en la apreciación que ha podido dar al artículo planteado dentro de éste foro y con su comentario he podido comparar y generalizar la problemática que vive la Argentina respecto de la situación en Ecuador, en donde se mantiene la misma tónica. Año a año el estado formula planes de acción centrados en la problemática del uso, abuso, consumo y dependencia a las drogas, más sin embargo, los planes nacen ante acontecimientos que dejan ver la realidad negativa en la que se vive respecto de las drogas y pasado un tiempo los procesos se diluyen o minimizan en su accionar. Por otro lado y en igual realidad, las personas a cargo de la ejecución de dichos planes terminan siendo personal público sobre todo con baja capacidad o experticia en el tema, vanagloriando a pesar de esa realidad la toma de acciones, acciones que no terminan de convencer y que tampoco se hace ni una evaluación ni análisis real de los resultados.

Saludos Cordiales.

Los objetivos de los programas elaborados dirigidos al consumo de alcohol y drogas, no llegan a cumplirse en su totalidad, porque están dejando a un lado el núcleo familiar y solo se centra en capacitar y tratar al individuo vulnerable. Considero que el problema de consumo de alcohol y drogas es consecuencia tanto de los conflictos que tiene la persona en el entorno familiar como de la sobre protección y abundancia que se le da a un hijo, hijos que tienen que aportar económicamente para el sustento familiar que asumen responsabilidad de los adultos, hijos que miran y que son parte y espectadores del conflicto de pareja, hijos que reciben maltrato físico y psicológico, hijos que viven solos bajo el cuidado de familiares o de empleados porque mamá y papá trabajan o emigran a otros lugares en busca de mejoras económicas o en caso contrario hijos que no asumen ninguna responsabilidad y tienen todo en abundancia sin el menor esfuerzo, hijos que viven en una burbuja y que no les permite experimentar la realidad de la vida.

En estas circunstancias la población vulnerable busca escapar de su realidad, encontrando lo que no tiene en casa con el grupo de amigos (atención, comprensión, otras experiencias, etc) esto constituye el primer factor de riesgo para que tengan un acercamiento al consumo de alcohol y droga como sabemos en principio da placer, alivio, tranquilidad para luego convertirse en adicción.

Por lo expuesto considero que todos los programas o proyectos deberían incluir al núcleo familiar para que se cumplan los objetivos propuestos.

Tomando en cuenta que los grupos con mayor vulnerabilidad ante el consumo de drogas son los adolescentes y jóvenes, me parece de suma importancia incrementar la atención en dichos grupos, sobre todo con programas de prevención con la finalidad de fortalecer los factores protectores e identificar los factores de riesgo a los que se encuentran expuestos para realizar una intervención adecuada (prevención selectiva).
Por tanto,la importancia de programas de prevención como los expuestos, radica sobre todo, en la aplicabilidad de los mismos en la población con la que se trabaja, por lo cual se debe contribuir a la adaptación de los mismos, y de esta forma la población se beneficiaría de los resultados positivos que se pueden obtener con su aplicación como se demuestra en el estudio.

Coincido con usted, en que la prevención debe abarcar también al núcleo familiar, puesto que uno de los factores de riesgo más comunes es la disfuncionalidad que existe.
Es importante sensibilizar a los padres o tutores respecto a esta problemática para que durante los distintos procesos de intervención puedan ser entes ejecutores de ayuda y no se tome el problema como algo que le compete únicamente a la persona que consume, las redes de apoyo son esenciales para la recuperación integral

Gracias por la aportación muy interesante en hacer énfasis en este grupo prioritario como son los adolescentes,el consumo del alcohol y el cannabis, se ha convertido en un problema social a escala mundial, afectado a todas las clases sociales, vamos hacer énfasis en la etapa de la adolescencia en su relación con el alcohol, la adolescencia es una etapa intermedia, en la cual la persona deja su niñez para convertirse en adulto, en la cual experimentan cambios en su esfera biopsicosocial,

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El tema me parece muy interesante, sobre todo por la alarmante situación de consumo que hoy en día los jóvenes consideran “normal”, por tal razón mantengo mi criterio de que la mejor prevención es la que se recibe en el hogar, mediante la supervisión, el estalecimiento de límites y normas disicplinarias, acompañada de la seguridad personal y afectiva, siguiendo la etapa escolar y psicoeducación. considero que este tema no se trabaja de manera independiente sino de manera multidisciplinaria, persona, familia y sociedad.
Para la aplicación de estos programas debe ser necesario un estudio de población y sobre todo cultura propia de países latinoamericanos.

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